Cristina –dijo el profesor–, te agradecemos que nos hayas avisado de la pelea, pero es el Consejo Escolar el que resolverá esta cuestión. En cuanto a las demás –continuó el profesor, refiriéndose a las que habían participado en ella–, quiero veros a todos en el comedor dentro de media hora. Daos una ducha, a ver si se templan esos ánimos; luego hablaremos.
¿Seré muy estudiosa, pero no es nada lista si los prefiere a ellos en vez de a nosotras –dijo Beatriz refiriéndose a Alma.
–No está a la altura –añadió Begoña.
–A mí, la mosquita muerta me da igual. En cuanto a la otra… –repuso Cristina, en una descarada –farfulló Coral cuando Coral pasaba junta a ella.
–¿Cómo me has llamado? –preguntó Coral con el ánimo encendido.
–Ya lo has oído –contestó Begoña apoyando a su inseparable amiga.
–Y yo también –intervino Mercedes, la tutora, que estaba tras ellas, para sorpresa de todas–. Y creo que esa actitud provocativa no contribuye a la solución de este problema. Así que, seré mejor que vayáis a vuestro asunto o de lo que les da gana, es que no os queréis servir la misma suerte que los demás.