Cristina –dijo el profesor–, te agradecemos que nos hayas avisado de la pelea, pero es el Consejo Escolar el que resolverá esta cuestión. En cuanto a las demás –continuó el profesor, refiriéndose a las que habían participado en ella–, quiero veros a todos en el comedor dentro de media hora. Daos una ducha, a ver si se templans esos ánimos; luego hablaremos.
Las tres chicas se fueron sin rechistar, mientras Coral esbozaba una sonrisa de satisfacción. Se acercó a Alma,
-¿Cómo me has llamado? –preguntó Coral con el ánimo encendido.